2 mar 2013

Revisando los 10 pecados del marketing según Kotler


"Los 10 pecados capitales del marketing" es un libro que escribió Philip Kotler en el año 2004 y que plantea temas que siguen estando de actualidad en la actualidad para muchas empresas a pesar del paso de los años. Por ello, a través de este artículo repasaremos y comentaremos brevemente todas las claves que el propio Kotler destaca.

1. La empresa no está suficientemente focalizada en el mercado y orientada hacia el consumidor.

Los indicios son claros: la identificación de los segmentos de mercado es deficiente y además no están priorizados. Cuando a la pregunta "¿a quién se está intentando vender?" se responde con un categórico "A todo el mundo" quiere decir que algo está funcionando realmente mal. Y lo que personalmente me preocupa es cuando estas confusiones no procedes del departamento comercial o de marketing, sino de quienes dirigen la organización desde las esferas más altas.

En retail, sector en el que trabajo como consultor, es bastante habitual escuchar que: "nuestro cliente es cualquier persona que esté en el centro comercial" Eso explica la confusión en las acciones de comunicación, en las que no queda claro a quién está dirigido el producto o servicio. Actualmente hay herramientas para segmentar mejor que nunca, y probablemente más baratas que nunca para su uso intensivo en las empresas.

Además está muy presente la falta de sensibilidad y orientación hacia el cliente. Sin formación, preparación y motivación a todos los niveles es complicado tener equipos en los puntos de venta que estén deseando dar lo mejor de sí mismos, preparados para cualquier demanda que pueda plantear el más exigente de los clientes. 

2. La empresa no conoce totalmente al consumidor objetivo.

Indicios: el último estudio sobre los consumidores se hizo hace años; el nivel de ventas está bajando, ya que se están marchando a la competencia; los niveles de quejas y devoluciones está aumentando. Este punto, como vemos, está muy relacionado con el anterior: el centro de las empresas son sus clientes. Como decía mi admirado Peter F. Drucker, a quien pienso que tanto debemos, "la función de la empresa es crear clientes", y en este caso creo que la clave está en este sentido precisamente.

¿Qué percibe el cliente  cuando está en nuestro punto de venta?, ¿qué seguimiento hacemos del mismo?, ¿tenemos un CRM bien implantado no tecnológicamente sino en la cultura empresarial y de atención al cliente?

Si no conocemos perfectamente al cliente objetivo, irremediablemente se estará perdiendo tiempo, dinero y recursos, mientras la competencia estará ganando cuota de mercado, de nuestro mercado.

3. La empresa tiene que definir y controlar mejor a sus competidores.

Indicios: la empresa está muy centrada en sus competidores más evidentes, habituales y cercanos, pasando por alto otros que puedan parecer que quedan en segunda línea pero que pueden estar preparándose mejor que nosotros.

Kotler defiende la importancia de tener una visión más amplia sobre el estudio de la competencia, y el ejemplo es bien claro: McDonalds's se estaría equivocando si piensa que su único competidor es Burger King, ya que hay otros operadores que están acechando a sus mismos consumidores.

Históricamente este ha sido un tema muy tratado en marketing, y recuperando el ejemplo de Kotler habría que considerar que lo que quizá no sea una competencia directa (porque no hacen hamburguesas fast food) si es una competencia sustitutiva (pasta, sandwiches o ensaladas fast food) que ataca al mismo consumidor.

De esto no habla Kotler, pero si lo añado yo, acerca de la competencia considerada de forma más global, a un nivel más emocional o quizá podríamos hablar de  las famosas Lovemarks, y es que sin duda las marcas ya compiten a un nivel superior. Nike compite con Coca Cola y con Apple por ser las marcas que más llenan de felicidad y satisfacción a sus usuarios. Ikea y Sony (es un mero ejemplo inventado) lo podrían hacer en términos de ver qué marca conquista el mercado emocional de ocio en el hogar. Pienso que el concepto de competencia es, hoy en día, algo que va mucho más allá del producto o servicio.

Otra idea muy interesante que plantea Kotler se basa en la importancia que tiene contratar a trabajadores de la competencia, para traer con ellos su visión y "saber hacer", de forma que podamos prepararnos mejor. Un tema algo polémico, ¿verdad? A mi personalmente no me gustaría ser el candidato por el que se interesa una empresa si no es por mi profesionalidad, sino por mis conocimientos sobre cómo funciona por dentro mi antigua empresa. Un tema delicado.

4. La empresa no ha gestionado bien sus relaciones con sus grupos de interés.

Indicios: los empleados, proveedores, distribuidores y/o los inversores no están satisfechos.

Kotler pienso que pasa muy por encima en este tema, y pienso que podría ser uno de los más profundos del libro y seguramente sea el problema que origina todos los males restantes de la organización. Kotler plantea diferentes escenarios por lo que pueden ocurrir estas situaciones, y en parte a todos subyace la idea de que de base, desde un inicio, se hicieron las cosas mal.

  • Inversores que no supieron comunicar qué esperaban de la empresa, o a los que se les vendió una empresa sin contar toda la verdad sobre su ADN como organización empresarial.
  • Distribuidores mal seleccionados con una visión de negocio que no comparten con la empresa. Ojo, que también hay distribuidores molestos con la empresa matriz porque ésta no ha cumplido con sus compromisos y con esa visión de negocio que vendió en un principio. Esto me recuerda a las muchas franquicias que estoy conociendo que se sienten estafadas porque hay pocas coincidencias entre lo que compraron y lo que están recibiendo.
  • Proveedores. Muy similar a la situación con los distribuidores. Están viendo cómo su producto es "maltratado" por la red de ventas, con tiendas y puntos de venta que no saben vender, que lo están infraposicionando y recortando sus oportunidades comerciales de forma injusta. Por no hablar de cuando la empresa, como marca fuerte, abusa de los pequeños proveedores que ven cómo son ninguneados sin apenas capacidad de hacer algo. Al final, todo esto pasa factura, sin duda.
  • Empleados. Por aquí empieza todo y creo que todos compartimos la visión de que sin personas contentas, motivadas y "a tope" no hay mucho que hacer. Falta mucho "buen management" en las empresas y marcas. Como digo, por esta base empieza todo.
Sobre la relación de la empresa con sus grupos de interés, recomiendo la magnífica obra "Marketing para seres humanos: una esperanza ética", de Marià Moreno y Mauricio Oppenheimer.

5. A la empresa no se le da bien encontrar nuevas oportunidades.

Indicios: la empresa no ha identificado ninguna buena oportunidad de mercado en los últimos años , o directamente han fracasado las que ha podido lanzar.

El planteamiento de este punto recordará, a los lectores más marketinianos, a los planteamientos que desarrolla Kotler en su libro firmado junto al español Fernando Trías de Bes, "Marketing lateral".

Honestamente Kotler pasa también muy de puntillas por este punto (como en todo lo que escribo, es mi opinión personal, quizá otro lector con menos horas de marketing u otra visión del tema lo encuentre más completo que yo) y se limita a comentar brevemente que la organización debe tener un clima que propicie el flujo de nuevas ideas, así como usar sistemas creativos para favorecer la aparición de nuevas oportunidades. Nada nuevo. 

6. Los planes de marketing y los procesos de planificación de la empresa son insuficientes.

Indicios: el plan de marketing no tiene los componentes lógicos o adecuados. Marketing no mira al departamento financiero con el cariño que este se merece, y viceversa. No hay un plan de contingencias.

Para Kotler, las empresas hacen planes de marketing muy débiles, en los que abundan los presupuestos, las campañas de publicidad y muchas cosas bonitas, pero que adolecen de la falta de un criterio claro, de unas ideas claras que marquen el sentido que tiene el plan. Se elaboran planes en los que no está claro cuál es la finalidad, hacia dónde se quiere llegar exactamente.

Si a eso se le une que no existe una coherencia financiera que respalde al plan de marketing y que además el presupuesto no ofrece una flexibilidad mínima que permita afrontar momentos delicados con un plan de contingencias... apaga y vámonos.

7. La empresa tiene que mejorar sus políticas de producto y servicio.

Los indicios suelen ser: la empresa tiene demasiados productos y muchos de ellos hacen perder dinero; se están ofreciendo demasiados productos de forma gratuita; la empresa no es fuerte en cross y up selling.

Los indicios sugieren que hay dificultades para leer correctamente los indicadores de gestión basados en KPI, para que de una forma objetiva se sepa con detalle qué está pasando con cada producto, qué niveles de rentabilidad hay, margen, rotación, etc. En este sentido es sorprendente cómo muchas empresas, especialmente del sector retail, se niegan a reducir su surtido porque piensan que eso es un síntoma de debilidad que harán visible al cliente y competidores. Claro, es mejor perder dinero, acumular stock que no rota y tener una cuenta de explotación en situación delicada.

Sobre el cross y up selling nada que añadir dada su más que evidente importancia. El margen y la mejor oportunidad de negocio, muchas veces está en la venta cruzada, complementaria y adicional, por mucha vergüenza que le pueda dar al vendedor hacer uso de estas técnicas comerciales.

8. Las capacidades de creación de marca y comunicación son insuficientes.

Los indicios palpables:el mercado objetivo desconoce la existencia de la marca; la marca no está diferenciada y no se percibe como mejor o al menos diferente; el presupuesto de marketing es invariable año tras año; la empresa no valora el ROI tras cada acción promocional.

En este caso el libro de Kotler acusa su antigüedad, puesto que cuando hace referencia a acciones de marketing se está refiriendo a marketing directo, publicidad, relaciones públicas, etc. En la actualidad se le daría mucha importancia a la presencia en Internet: funcionalidad de la web, interacción en redes sociales y dispositivos móviles, etc.

El concepto de marca y su comunión con los consumidores está más presente que nunca a través de conceptos como el de lovemarks de Kevin Roberts. Además,  las opciones para comunicar una marca en la actualidad ya no dependen de un alto presupuesto, sino de tener las ideas muy claras en lo que  a su ADN se refiere. Como dice el experto en branding Andy Stalman: "la construcción de marca va de actitud, de espíritu, de corazón, de alma"
 


9. La empresa no está bien organizada para llevar a cabo un marketing efectivo y eficiente.

Indicios de este problema para Kotler: el director de marketing no parece ser muy efectivo; el personal de marketing no está al día en cuanto a conocimientos; hay mal ambiente entre marketing/ventas y el resto de departamentos.

Me parece muy oportuno este punto, ya que sigue habiendo gran confusión con lo que realmente es marketing, cuáles son sus objetivos y qué podemos esperar de sus acciones. Por no hablar de las competencias del director de marketing, muy desfasado en gran parte del entramado empresarial (especialmente en pequeñas y medianas empresas) Si el máximo responsable del departamento no es capaz de comunicarse como es debido con el resto de la empresa, y contagiarles de la atmósfera de marketing adecuada... difícil está la cosa.

Esto me recuerda a las divertidas tiras cómicas de Dilbert, en las que "los de marketing" son caracterizados como personas peculiares, con secretos, que siempre hacen referencias a investigaciones de mercado y a información que dan por hecho que el resto de la empresa no comprenderá, especialmente los departamentos de producción. Y no deja de ser un cómic, pero algo tiene de cierto cuando se ha convertido en un estereotipo. Quizá dentro de un tiempo se hable de "los de marketing" y sólo imaginemos a personas hablando de redes sociales, teléfonos móviles y aplicaciones que acaban de salir al mercado y que aún no conoce nadie...

En cualquier caso, ya fuera en el momento en el que Kotler escribía estos 10 pecados capitales como en la actualidad, cuando los máximos responsables de la empresa no creen en el marketing como fuerza impulsora de la organización, nada hay que se pueda hacer.

10. La empresa no ha hecho una utilización máxima de la tecnología.

Indicios: el uso de Internet es mínimo; no hay procedimientos automatizados; no hay ayuda para la toma de decisiones a través de un ERP.

Este pecado, no es sino que el aporta la gota que colma el vaso. Empresas anticuadas que compiten en mercados donde quienes hacen uso de las tecnologías modernas avanzan a otra velocidad. Tanto en las comunicaciones (videoconferencias, skype, mensajería instantánea, etc.) como en los cuadros de mando y toma de decisiones como en las opciones de formación telemática para realizar sesiones formativas online.

La tecnología está para ayudar a las empresas, aunque claro, para eso hace falta un liderazgo que apoye el uso de esta tecnología. Quienes insisten en vivir en el pasado, al final se extinguirán.

Como escuché decir a Kotler recientemente en un evento: "Si dentro de cinco años usted está haciendo lo mismo que hace ahora, va a quedarse sin negocio", y eso es aplicable a tecnologías, marketing y a la solución planteada a cualquiera de estos 10 pecados capitales.

Kotler cierra su libro a modo de epílogo con estos diez mandamientos de la efectividad del marketing. Como él mismo dice: ¡enmárquelos y cuélguelos de la pared!

Autor: Jacinto Llorca
Fuente: http://www.puromarketing.com/27/15348/revisando-pecados-marketing-segun-kotler.html

22 feb 2013

Los trucos de marketing en social media


Si sigue a una marca en las redes sociales y le gusta hacerlo, seguramente se deba a tres 
razones: la marca conecta con una de sus pasiones o intereses, le divierte y/o entretiene con 
su personalidad atractiva y le ofrece información interesante y/o importante para usted.
Por eso, las pequeñas empresas tienen que pensar qué estrategias están siguiendo en las 
redes sociales o si se deberían seguir exclusivamente estas tres estrategias. Unas ideas que 
no son intercambiables y que las marcas no sólo pueden utilizar una y otra vez, sino que se 
pueden utilizar a la vez. La clave, según Caitlin Francke, vicepresidenta senior y directora de 
estrategia social en Publicis Kaplan Thaler, es que “una marca se mantenga fiel a su ADN, 
identifique en qué es mejor, qué puede ofrecer a los consumidores y centrarse en ello. 
Ésa será su estrategia más fuerte”

Pero ¿cuáles son las claves de estas tres estrategias (pasión, personalidad y transparencia) 
con las que las grandes marcas se han hecho enormes en las redes sociales?

1. Marcas apasionadas

Por más que le guste, es fácil hartarse de lo que una marca de bebidas energéticas tenga que 

decir, a no ser que esa bebida forme parte de una experiencia óptima asociada con esa 

marca. Es el caso de Red Bull, que utiliza el poder de atracción de las imágenes de deportes 

de acción en las redes sociales, con vídeos y fotografías en que jóvenes deportistas ponen en 

juego su vida realizando actividades extremas.

Algo parecido hace Nike, que a través de sus acciones de comunicación en redes sociales 
resalta el trabajo de atletas profesionales y amateur con un mismo objetivo: reconocer los 
logros deportivos.
2. La personalidad de las marcas

No todas las marcas tienen la posibilidad de conectarse con actividades de ocio como puede 

hacer Nike. Por eso, marcas como Oreo han descubierto que su interés no puede estar en 

conectar con una pasión particular, sino en basar la actividad en medios sociales de la marca 

con su personalidad.


3. Marcas transparentes

Las marcas transparentes quieren hablar acerca de lo que hacen en el mundo real, como IBM, 

que acoge 32.000 blogs individuales de sus empleados y produce contenidos propios sobre 

la tecnología que ha lanzado al mundo. Una proposición de transparencia que parece 

inherente a las marcas digitales, pero que también se debe trasladar a otras industrias, 

especialmente en marcas y categorías en las que los consumidores se toman en serio recibir 

la información que quieren, pero hacia las que no se sienten necesariamente apasionados.



Fuente: http://www.marketingdirecto.com/actualidad/checklists/los-trucos-de-marketing-en-social-media-robados-a-las-grandes-marcas/


¿Por qué el CEO no delega?


“Delegar es como cuando un hijo aprende a andar en bicicleta. Si uno siempre lo lleva en el asiento trasero nunca aprenderá a andar. Pero para que ande, hay que mostrarle primero de qué se trata, luego darle una bicicleta con rueditas y al tiempo sacarle las rueditas y comenzar a acompañarlo desde otro lado. Hay que ir entonces sosteniéndolo con la mano y trotando a su lado, hasta que al fin aprenda”. 
Así define Alan Gegenschatz, consultor y asesor de negocios en estrategia y sostenibilidad, además de profesor del Posgrado de la Universidad Católica Argentina UCA, lo que significa delegar. Un proceso que implica trabajo del ejecutivo y de su equipo. “Por lo tanto delegar no es no controlar, sino hacerlo desde otro lugar”, dice Gegenschatz.
Con todo, no es sencillo hacerlo. Se puede tomar de referencia el estudio que realizó la profesora Maria Lúcia Rodrigues Corrêa, quien quiso averiguar cómo es el perfil del profesional brasileño ligado con la adminstración. A través de un trabajo que se extendió desde 2009 hasta 2012 y que tuvo como muestra a 694 estudiantes del MBA de la brasileña Fundación Getulio Vargas, provenientes de 17 estados de ese país, pudo armar un patrón. Entre las ítemes analizados está el que indagó en la capacidad de delegación, y quedio como resultado que mientras 58,5% se complica con este tema, 41,5% cree tener un mejor manejo.
La delegación es fundamental en un equipo, pues no todo puede ser realizado por una persona. Como es el líder quien se hace responsable, puede finalmente ser mal evaluado, pues el hacer todo solo no significa necesariamente que estará bien ejecutado. Además de dejarse de lado cuestiones más estratégicas. 
“Normalmente quien no delega se siente sobrecargado, com mucho por hacer. En consecuencia, no realiza todo lo que se necesita, atrasa las tareas y, en caso de que sí las haga, comete errores”, explica Gilberto Guimarães, profesor de la BSP Business School São Paulo. Y en los peores casos el ejecutivo puede padecer el síndrome de burnout, una acumulación de estrés.
Pero no es lo único, pues también se ve afectado el equipo. “Desmotivan a la gente y esto de seguro provocará casi con seguridad más rotación voluntaria, lo que incrementará el costo de la compañía por búsquedas de nuevos empleados y por inversión en inducción”, dice Gegenschatz. 
A su vez, sigue el consultor, “difícilmente pueda progresar alguien que no delega, pues al seguir creciendo en la pirámide de mando, la delegación se hace más crítica y esto obedece a que cuanto más se avanza en responsabilidades, es más necesario manejar mas variables un un ámbito de mayor complejidad”.
Al delegar no sólo el ejecutivo tiene más tiempo para hacer otras funciones, sino también se desarrolla el equipo y la empresa. El contexto económico actual dio paso para que “la velocidad defina, en parte, la competitividad de una empresa. Y esto implica tomar decisiones más rápidas, lo que deben hacer los ejecutivos de más alto nivel. Esta necesidad, por tanto, los obliga entonces a delegar”, dice Luis La Madrid, profesor de la Maestría en Desarrollo Organizacional y Dirección de Personas de la Escuela de Postgrado de la peruana Universidad del Pacífico.
Se trata finalmente de que “la primera decisión consciente de un CEO sea creer que la delegación efectiva es el mejor indicador de una buena administración”, explica Daniel Iriarte, profesor en el Posgrado en Conducción de RRHH en el Módulo Coaching Ejecutivo de la Universidad Católica de Argentina UCA.
Ahora bien, estar al tanto de la importancia de ser más rápido, porque esto influye en el éxito de la empresa, no quiere decir que el líder sea completamente capaz de delegar. A veces la escasa experiencia, las mismas incapacidades de comunicación o la falta de confianza en el equipo, son los detonadores de una incapacidad de delegación. Según dice el director académico de Barna Business School, Carlos Martí, puede haber mayor dificultad en una primera etapa de la vida del directivo, aquellos con un perfil muy técnico. “Ocurre entre los directivos que tienen que superar el sesgo del súper especialista técnico que ejecuta el trabajo para pasar a ser el de directivo más generalista que supervisa y dirige”.
Suele ser común también que quienes “no se han formado en ambientes organizacionales donde es habitual delegar, no lo vean como algo natural”, dice La Madrid. Se trata simplemente, dice Martí, de que “a delegar se aprende delegando. Tiene que vivir en sus propias carnes los beneficios de una buena delegación y los errores básicos de una pobre delegación”.
Es posible igualmente que el ejecutivo “sea reacio a que las cosas no sean hechas por él. Desean continuar controlando para así recibir los méritos por la acción realizada”, dice Guimarães.
Pasos para delegar
Aun cuando se dice que los más controladores y detallistas son quienes suelen complicarse al minuto de delegar, es posible trabajarlo. Se trata, dice Guimarães, de “mejorar la autoconfianza y desarrollar la capacidad de valorar a las personas”. Y también esto requiere de experiencia, como explicaba Martí.
Los entrevistados han coincidido en que uno de los aspectos fundamentales para delegar es valorar al equipo, confiar en ellos, de manera de poder entregarles cierta autonomía. De ahí que sea aconsejable que el ejecutivo se de el tiempo de conocer y compartir con el equipo de trabajo.“Lo he hecho y ha funcionado, consiste en el armado de actividades fuera del ámbito de la empresa. Por ejemplo, hacer un outing y un trabajo que demande teamwork, donde uno pueda experimentar que sí o sí se necesita del otro para lograr en forma mas eficientes sus objetivos”, dice Gegenschatz.
Esto, a su vez, implica un proceso extenso, donde la persona explica a los demás las funciones que deben hacer, y que tienen relación con lo que se le delegará. Por lo mismo, la paciencia para enseñar, dice Iriarte, es importante. “Se tiene que ser paciente en las maneras como se quiere hacer una tarea. Ese puede ser un error porque las cosas no se hacen como se quiere. Consiste además de instruir , en ayudar a visualice al otro los resultados esperados”, continua el profesor de la UCA.
Es recomendable, dice Martí, que el ejecutivo se fije en los directivos que tengan esta competencia bien desarrollada, y así tenerlos como ejemplo. Y ayuda bastante también tener un mentor, papel que puede asumir el jefe directo. La Madrid complementa a esto que también se puede acudir a un coach. 

Autora: Daniela Arce
Fuente: http://mba.americaeconomia.com/articulos/reportajes/por-que-el-ceo-no-delega