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17 jul 2012

El 70% de las principales empresas dice que remunera por desempeño


Siete de cada 10 de las principales empresas del país tienen algún sistema de remuneración en base al desempeño, según datos de marzo y abril. El porcentaje variable alcanza al 5% del salario total en cargos operativos y al 70% en la dirección.
Los datos surgen de la quinta edición de la Encuesta de Expectativas empresariales que realizó Deloitte, de la que participaron 245 directores o gerentes de las principales empresas de Uruguay y fueron consultados sobre las prácticas de remuneración variable.
En los lineamientos que el gobierno presentó para la negociación salarial de los convenios colectivos a tres años se prevé trabajar este año incorporando el "desempeño" como variable para el ajuste, además de cláusulas para renegociar el salario en caso de estancamiento o pérdida de productividad en cierto lapso.
Si bien el 70% de los encuestados por Deloitte dijo contar con un esquema en función de desempeño, la proporción de tiende a ser mayor en los servicios, mientras que en las industrias se observan los porcentajes más bajos.
Deloitte señala en su informe que "la determinación de la remuneración variable es particularmente importante para la alineación de los objetivos de las personas con los de la organización". Añade que "tiene influencia directa sobre la atracción y retención del talento".
En base a un ejemplo, el informe muestra que, a medida que aumenta la jerarquía del rol, mayor es el porcentaje de remuneración variable sobre el total percibido por el asalariado. Así, los puestos operativos cuentan con un salario base que representa el 95% de su remuneración total y un 5% de incentivo anual. En tanto, en los profesionales y técnicos el incentivo anual por desempeño pasa a ser el 10% del total y en los mandos medios el 25%.
En los cargos de mayor jerarquía, además del incentivo anual se incluye uno de largo plazo. El salario base representa la mitad de la remuneración total a nivel gerencial y la otra mitad se reparte en un 25% por el incentivo anual y otro 25% por el de largo plazo. En la cúspide de la organización, los puestos de dirección, solo el 30% suele ser salario base, un 20% incentivo anual y un 50% son incentivos de largo plazo.
El peso de la remuneración variable en el total a nivel de gerencias en Uruguay (tanto la general como las de área) es similar a la de Chile, pero difiere mucho de otros países sobre los que Deloitte dispone de datos. En ambos países, el porcentaje de remuneración variable en las gerencias es inferior al 20% y no varía sustancialmente entre las de área y la general.
Debe tenerse en cuenta que por remuneración total se entiende el sueldo base, más la remuneración variable y otros beneficios no monetarios (los automóviles para cargos gerenciales, por ejemplo).
Otro país que más se asemeja a los niveles de Uruguay es Brasil, donde poco más del 20% de la remuneración total de las gerencias generales es variable, aunque los niveles apenas superiores al 15% en las gerencias de área. Por el contrario, en Perú y México el componente variable supera el 30%. En el país norteño el porcentaje supera incluso el 35% en el caso de las gerencias generales.
Ecuador, en tanto, es el único relevado de la región que presenta una situación mixta: el componente variable de gerentes generales es similar al de Perú y México (más próximo al 40%), pero la proporción en las gerencias de área se asemeja más a la de Uruguay, Chile y Brasil (es de un 25%).
LAS VARIABLES. La remuneración variable tiene en cuenta el desempeño de la empresa, del área en la que trabaja el empleado y su desempeño individual. El peso de cada uno de estos componentes en Uruguay difiere según la jerarquía, reveló la encuesta de Deloitte.
En el único caso en que la remuneración por el desempeño de la empresa es la que incide más es en los cargos gerenciales (lo que se encuentra "en línea con las mejores prácticas, dice la consultora), ya que en los demás casos pesa más el individual. Allí la remuneración variable se compone en un 57% por ese factor, un 24% por el desempeño del área en cuestión y un 39% por el propio.
En los mandos medios, en tanto, el peso del desempeño de la empresa es de un 35%, el del área es un 27% y el individual un 39%. Esos mismos porcentajes a nivel de cargos operativos son 25%, 16% y 34%, respectivamente.
Dentro de los indicadores que pueden emplearse para determinar la compensación variable se encuentran los índices de productividad, que el gobierno intentó fomentar en la ronda de negociaciones salariales de 2010. Deloitte señala que una de las razones por las que esa iniciativa no prosperó fue que "los indicadores propuestos presentaban grandes variaciones de un año a otro".

Fuente: El País digital 

30 ago 2010

¿Cuánto valen los puestos de trabajo?

A la hora de fijar un salario para un determinado puesto, siempre surgen las dudas. ¿Cuánto deberíamos ofrecer? A continuación, los tres factores fundamentales a considerar...

Cuando hay que fijar un salario para un puesto de trabajo surge, invariablemente, la duda acerca de cual será el valor más adecuado. Y aquí, tenemos tres factores fundamentales para determinarlo.

Y el mercado, ¿cuánto paga?

La respuesta más simple: es el salario que se determina en el mercado como resultado de la oferta y la demanda de perfiles laborales que coincidan con el puesto en cuestión. Esto es así por la misma razón que cuando hay que comprar insumos o hay que determinar el precio de un producto también se toma al mercado como referencia.

Sin embargo, aquí nos encontramos con que el mercado no paga un único valor de salarios. De hecho, existen notables diferencias en los valores de remuneración ofrecidos para un mismo puesto.

Entonces, habrá que determinar el grado de competitividad con el que nos posicionaremos dentro de ese mercado. Así, por ejemplo, si necesitamos personal altamente especializado y escaso tenderemos a ofrecer, por una cuestión estratégica, salarios más cercanos a los valores máximos.

De todas formas, los valores del mercado nos brindan sólo un aspecto del problema. Sólo nos dicen cuánto valen los puestos en relación con lo que pagan nuestros competidores. Y tener claro dónde estamos ubicados en el mercado es condición necesaria pero no suficiente para determinar el salario adecuado para un puesto.

El trabajo aporta valor: ¿pero cuánto?

Una vez que hemos establecido dónde nos encontramos en relación con el mercado, debemos empezar a plantearnos otro tipo de interrogantes.

Por ejemplo, el salario fijado para un jefe de un área determinada, ¿es el adecuado respecto del salario que se le paga a un empleado o gerente de su misma área? ¿Es el adecuado si lo comparamos con otro jefe de otra área? ¿Cuál debería ganar más? ¿Cuánto más? Y, sobre todo, ¿por qué?

Para esta segunda cuestión, la primera respuesta lógica que se nos ocurre es que cada puesto debiera recibir un salario acorde con lo que aporta a la empresa.

Tendríamos que determinar, entonces, dos cosas:

1) ¿Qué elementos, que hacen a la naturaleza de los puestos, son más o menos valorados por la empresa?

2) ¿En qué grado cada puesto aporta de esos diferentes elementos?

La persona hace la diferencia. Y la empresa, ¿qué hace con ella?

Supongamos que disponemos de la herramienta adecuada para determinar el valor interno de los puestos de la empresa. Ahora nos queda otro elemento importante por resolver: el aporte de cada persona a su puesto.

¿Hay que remunerar por igual a una persona que a otra por el sólo hecho de que ocupan un puesto similar? Pero, ¿qué ocurre si su desempeño es diferente?

¿Cómo podemos diferenciar salarialmente a una persona que va desarrollando las competencias necesarias para desempeñarse mejor en su puesto (aunque esto no implique todavía un ascenso y, por ende, un cambio de puesto)?

La trinidad de la remuneración

Recapitulando, podemos decir entonces que para fijar el valor de remuneración más adecuado para los puestos de trabajo (VPT) de una empresa hay que tener en cuenta tres factores:

1) Cuánto vale el puesto para el mercado con el que la empresa compite por sus recursos humanos.

2) Cuánto vale el puesto dentro de la empresa, teniendo en cuenta su aporte e importancia dentro de la estructura organizacional.

3) Cuánto vale el aporte del ocupante del puesto, en función de su desempeño y del grado de desarrollo de las capacidades o competencias que su puesto requiere.

Para cada problema existe una solución

El desarrollo de la práctica de administración de remuneraciones nos brinda herramientas para atender estos tres aspectos y combinarlos en un sistema integrado.

Para conocer el valor de un puesto en el mercado se usan las encuestas de remuneraciones (propias, de terceros, estándar, a medida, etc.)

Para determinar el valor que el puesto tiene para la empresa existe un menú de opciones en materia de métodos de evaluación de puestos (en puntos, ordinales, por clasificación, etc.).

Para reflejar el aporte personal del ocupante en la remuneración, sin distorsionar los otros dos aspectos, tenemos una valiosa herramienta que es la estructura salarial. Esta contempla los tres aspectos que hacen a la determinación y administración de los valores de remuneración.

Una estructura de remuneraciones determina un rango salarial para cada categoría o grupo de puestos. Dicho rango surge de la combinación de dos tipos de información:

1) El valor interno de los puestos de acuerdo con los resultados del método de evaluación aplicado.

2) El valor externo de los puestos en el mercado.

A su vez, dentro de este rango se administrarán los ajustes salariales vinculados con los aspectos personales de los ocupantes: desempeño y crecimiento en la adquisición de las competencias requeridas por el puesto.

Cuando lo barato sale caro

Obviamente, los salarios no son el único elemento del que disponen las empresas para atraer y retener a los mejores recursos humanos. No obstante, si el grado de inadecuación salarial es muy elevado, será prácticamente imposible compensarlo con otros elementos.

Afortunadamente, existen diversas herramientas para un manejo racional de la política salarial. Pero no son muchas las empresas dispuestas a implementarlas y mantenerlas actualizadas. Así, es frecuente que las organizaciones, para evitar los costos de implementación y gestión de estos sistemas, sigan fijando sus salarios "a ojo".

Pero, ¿cuánto terminan gastando de más por remunerar en forma discrecional e inadecuada?

¿Cuáles son los "costos ocultos" que se padecen bajo la forma de un clima laboral deteriorado, alta rotación, gastos de selección e incorporación adicionales, inversión en capacitación y entrenamiento desperdiciados y, en última instancia, en baja productividad?

Lic. Daniel Piedecasas
http://www.materiabiz.com/mbz/capitalhumano/nota.vsp?nid=42853