16 ago 2012

Negociando un precio


1. Negociación del precio

Es la objeción típica. Ya dijo Valle Inclán: «... es de necios confundir valor y precio...».
Pero la realidad nos demuestra que el cliente compara el valor del producto con el precio que se le pide y como es más fácil entender el precio que el valor, pues se entra en conflicto de intereses. Además es un hecho probado que a nadie nos gusta pagar más por algo, de lo que pensamos que ese algo vale. Por ello, el vendedor tiene que hacer ver al cliente el auténtico valor de su producto.
El precio tiene una referencia: es más alto o más bajo que otro. El precio se satisface en el acto o a corto plazo, el valor se disfruta o constata a lo largo del tiempo, ya que el valor está en función de la calidad, el concepto calidad no se expresa en un solo parámetro, el concepto calidad no es mensurable, las cifras que se emplean en calidad no tienen sentido propio; por ejemplo: ¿cómo se mide la comodidad? ¿Y la seguridad? ¿Y la marca?
Los clientes suelen decir: «es muy caro...», cuando en realidad deberían decir: «no veo el valor...» o «es un precio muy elevado».
La objeción «es demasiado caro» puede ser de naturaleza objetiva o táctica. Hay razones objetivas cuando el cliente compara el precio con el valor orientativo, el cual hace que el precio parezca excesivamente elevado, o cuando el cliente no puede pagar el precio.
Hay razones tácticas cuando el cliente ataca el precio por principio o persiguiendo otros objetivos.
La tarea del vendedor consistirá en averiguar si la razón, aparentemente objetiva, que el comprador dará es verídica o si sólo es una tapadera. Deberá hacer preguntas detalladas y de control y prestar atención para ver si la respuesta es convincente y bien pensada o rebuscada y esquiva, así averiguará cuáles de los mencionados son los verdaderos motivos del cliente.
El principio fundamental en la negociación es: si no tenemos que negociar, no negociemos; por tanto, el vendedor haría muy bien en situarse en una posición en la que no tuviera que negociar, exponiendo sus condiciones con firmeza y seguridad, como si éste fuera inamovible sin emplear términos como «alrededor», «sobre», «más o menos». No debe, tampoco, dejar que una contracción nerviosa o un tartamudeo le delate que está dispuesto a regatear.
El vendedor que representa un producto altamente diferenciado, único en el mercado, será fuerte y, o no tendrá que negociar, o podrá negociar mejor.

2. Estrategias para las objeciones al precio

Al hablar de precio no se debe decir precio barato ni precio caro, en su lugar se debe decir precio bajo o, mejor aún, precio adecuado y precio elevado. Barato se asimila en la mente del cliente como de poca calidad y caro puede ser una barrera para el presupuesto del cliente.
El servicio al cliente, la calidad y la marca, como hemos visto, son las armas más eficaces de todo el arsenal del vendedor. Siempre que le sea posible debe hacer referencia a estos factores.
Preguntar para averiguar qué cantidad nos separa, es una información muy importante para proseguir con el proceso de negociación. Dividir el precio en pequeñas fracciones.
Ejemplo: «esta magnífica enciclopedia le costará menos que la compra de un periódico diariamente».

3. ¿Cómo presentar el precio?

Es conveniente que el vendedor presente el precio cuando ya ha argumentado sobre los beneficios que su producto va a proporcionar al cliente y éste haya aceptado algunos. Debe mencionarlo sin brusquedad, con toda naturalidad, al decir el precio no debe bajarse el tono de la voz o decirlo con timidez, ni mirar a otro lado.
El precio conviene presentarlo entre dos beneficios, según la técnica del «bocadillo» o del «sandwich» de la forma siguiente:
  • Presentar uno o varios beneficios del producto.
  • Dar el precio sin vacilación.
  • Presentar la utilidad que esos beneficios tienen para el cliente.

4. ¿Cómo vender un producto de precio elevado?

Resaltando la calidad del producto, el servicio y la marca, despertando en el cliente la conciencia de calidad, incitando el amor propio del cliente y halagando el buen gusto del comprador, estimulando en ellos el móvil del orgullo, vanidad y prestigio.
Presentando ventajas y beneficios del producto, buscando la utilidad para el cliente, hasta que éste vea que lo que paga es menor de lo que recibe, hablarle de inversión y no de gasto y dividir el precio en pequeñas fracciones, como ya vimos con anterioridad.

5. Estratagemas de los compradores

Los compradores también utilizan ciertos métodos y trucos para sacar provecho de los vendedores. Algunos de éstos son:
  • Apelar a la vanidad del vendedor para conseguir que haga concesiones, con frases como: «¡Usted tiene una gran influencia!».
  • Iniciar las negociaciones con una queja para despertar en el vendedor un sentimiento de culpa.
  • Subrayar la importancia del poder adquisitivo propio, y crear perspectivas de futuro favorables.
  • Ablandar al vendedor con negociaciones duras.
  • Empezar con puntos de los que es posible alcanzar rápidamente un acuerdo. De esta forma se animará y estará dispuesto a hacer concesiones.
  • Hacer concesiones en puntos sin importancia para pedirlas a la recíproca en los aspectos importantes.
  • Mencionar continuamente las propias concesiones y hacer resaltar que se espera lo mismo del vendedor.
  • Dar la aprobación con reservas, para retener en la mano un medio de coacción.
Por último, permitidme hacer dos reflexiones sobre los precios haciendo alusión a una cita de John Ruskin:
«Mucho después de haber olvidado las mieles de un precio bajo, uno sigue recordando el amargor de la mala calidad y del mal servicio.»
O esta otra de Heinz Beck:
«Con los productos muy baratos se suelen necesitar pocos argumentos para venderlos, pero muchos para atender las reclamaciones.»

Fuente:  http://www.marketing-xxi.com/tecnicas-y-procesos-de-negociacion-102.htm

Un jefe sano y relajado lidera mejor


El celular en silencio; el monitor, apagado. Se recuesta sobre el respaldo, cierra los ojos y extiende los brazos. La puerta y la música serena lo aíslan del bullicio. Aún en medio de un día atareado, ese cuarto de hora con las carpetas cerradas es tiempo ganado.
El método que este CEO usa para controlar el estrés gana espacio en las oficinas de ejecutivos argentinos. 
Los gurúes del bienestar laboral afirman que estas interrupciones en las trajinadas rutinas de las cúpulas empresarias mejoran la efectividad. «El estrés no es producto de la sobrecarga de actividades, sino del desequilibrio entre la demanda de la mente y la capacidad de cumplirlas», dijo Beatriz Goyoaga, directora de la Fundación El Arte de Vivir.
Actualmente, los dolores de cabeza surgen para los dirigentes en distintos frentes y cada ítem resta serenidad. «En esta coyuntura hay un estrés generalizado, por las múltiples inseguridades que afrontan. Lo importante es que no afecte su salud ni su liderazgo. Si el que toma las decisiones es una caja de nervios, todos los empleados se contagian», advirtió Goyoaga, que dicta cursos masivos o intimistas, como los retiros para cúpulas de corporaciones. Coca Cola, Santander, Citibank y HSBC se inscriben entre sus clientes.
«Elevar la energía» es la fórmula para prevenir y combatir el estrés que atenta contra la productividad y enturbia las decisiones. El enunciado parece lejano a la praxis corporativa, pero tiene pasos concretos. Comer sano y descansar son los primeros, y justamente, los más difíciles de cumplir en el flujo del magma laboral.
«El descanso no se trata sólo de dormir. No es la siesta de pijama, sino una pausa de 10 o 15 minutos sentado junto al escritorio, en silencio o con música suave», explicó la especialista. La respiración completa el proceso. «Si se usa conscientemente puede catapultar a un espacio de serenidad donde se regula el estrés». Dedicar ese tiempo es una inversión de excelente retorno.
Los efectos de esta técnica de respiración sobre el cuerpo fueron investigados por la OMS. En el ámbito corporativo, un estudio del Instituto Tata de Ciencias Sociales indio realizado entre 25 firmas, arrojó que casi 90% de los consultados mejoró su habilidad para lidiar con el estrés, y obtuvo mejor rendimiento.

Fuente: http://www.elpais.com.uy/suplemento/empresario/un-jefe-sano-y-relajado-lidera-mejor/elempre_650185_120706.html

9 ago 2012

Metodología del IPC y la política de tarifas públicas pueden afectar la UI

Debate. Un abuso en las políticas de tarifas públicas puede generar una pérdida a los tenedores de deuda pública nominada en Unidades Indexadas ya que su precio bajaría ante un menor IPC.

Uno de los puntos que llamó la atención de la inflación de julio fue que el bajo registro se debió en gran medida a la consideración de la bonificación que está haciendo UTE sobre la tarifa de quienes ahorren energía eléctrica. Esta situación mueve a la reflexión sobre la necesidad de que los criterios para medir el IPC respeten el hecho que el principal uso que tiene este índice es la indexación de contratos y fijar el valor de la Unidad Indexada (UI).

Vale la pena aclarar desde el comienzo del análisis que no se trató de una manipulación de valores y existe un sustento técnico detrás de la definición tomada por el INE. Como el impacto financiero de este tipo de decisiones puede llegar a ser significativo, vale la pena generar una metodología específica al respecto y explicitarla con transparencia para todos los analistas. Hoy no existe un manual público sobre el método del IPC con la nueva base y hay que remitirse al de 1997.
El muy bajo registro inflacionario de julio (0,27%) se origina por la consideración de la bonificación otorgada por UTE a los hogares en el marco del Plan de Ahorro de Energía. La estimación que realiza el INE parte de la base de medir el precio que pagó un hogar promedio del país por la electricidad y ello arroja que el mismo bajó 8,9% en julio en comparación con el valor pago en junio.
Se puede reconstruir el IPC simulando que se mantuvo el criterio de considerar como precio la tarifa variable de energía eléctrica sin la bonificación. En ese caso, la variación del IPC de julio hubiera sido del 0,67%.
Las alternativas técnicas para medir el precio de la electricidad en el consumo de julio son claras: tomar la bonificación o no hacerlo. Como las tarifas de UTE y OSE tienen variaciones según el tramo de consumo, la metodología del IPC desde 1997 recoge las mismas haciendo un promedio ponderado por la tarifa en cada tramo de consumo de acuerdo a las cantidades consumidas. Por lo tanto hay algo en la metodología escrita que hace considerar las cantidades consumidas (sin embargo la serie histórica no muestra variaciones).
En forma estricta el IPC no debería considerar los cambios de precios de acuerdo a las cantidades consumidas porque se trata de un índice de coeficientes fijos en las cantidades. Pero como excepción se entiende que para tarifas públicas de OSE y UTE se establezca una metodología que involucre cantidades.
Aceptada la metodología que respeta cantidades físicas diferentes en el consumo de estos servicios públicos, quedaría verificar si corresponde aplicarle a estas cantidades una tarifa simple o una tarifa bonificada.
A los efectos de guardar paralelismo con los restantes precios, el ideal sería no considerar la bonificación en el caso que para lograrla los hogares tuvieran que modificar la cantidad consumida. De acuerdo a la promoción de UTE se logra menor precio si se consume menos y no se logra menor precio si se consume lo mismo o más y por lo tanto lo mejor hubiera sido no tomarla en cuenta.
Se puede hacer una lista de razones para tomar en cuenta esta bonificación y otra lista de razones para no hacerlo. En todo caso, si no se modifica el criterio, en cuanto termine el período de bonificación se volverá al valor del índice de junio y la inflación en el año no tendrá alteración. Desde el punto de vista técnico hay una justificación para tomar la bonificación y pensando en las medidas anuales de la inflación no se altera el resultado.
El tema que seguramente no fue puesto arriba de la mesa de trabajo del INE y tampoco del gobierno es el posible impacto financiero que tienen estas decisiones a través del valor de la UI.
Incluso, yendo un poco más lejos en el análisis, hay que tomar en cuenta el impacto sobre la credibilidad de la Unidad Indexada y la validez de la misma para sustituir el dólar como unidad de cuenta. En el proceso de desdolarización se ha puesto énfasis en la UI y el gobierno es el principal acreedor en esta unidad de cuenta. Por lo tanto, no se duda de que la decisión fue de carácter técnico pero en el negocio de la credibilidad hay que serlo y parecerlo.
IMPACTO. La variación del IPC en julio se utiliza para calcular el valor en pesos de la UI que al cinco de septiembre se fijó en $ 2,4381. Si el INE hubiera considerado el precio sin bonificación la variación hubiera sido del 0,67% y por consiguiente en un mes al valor de la UI le falta $0,01 por unidad.
Esta diferencia se puede agravar si la gente, al ver el ahorro del mes anterior, decide profundizar la medida y consume menos Kwh. Es claro que el motivo de discusión no se encuentra en los centésimos que vale cada UI sino en el potencial impacto que esto puede tener. Por ejemplo, si en estos meses hubiera un vencimiento de deuda pública donde los montos pueden ubicarse por encima de los $ 1.000 millones entonces se estaría hablando de decenas de millones de pesos de diferencia que puede ir o no a parar al bolsillo de los tenedores de deuda.
Sin quererlo, dos organismos estatales tomaron una decisión administrativa en el caso de UTE y una decisión técnica en el caso del INE que provocaron un menor valor en la UI, que es una unidad de cuenta para la deuda del sector público.
En la canasta del IPC hay varios precios administrados que en conjunto pueden representar entre el 15% y el 20% del total del consumo promedio de los hogares tomado como base del índice. Son participaciones altas que justifican el debate sobre el impacto en la UI de la política de no ajustar las tarifas públicas y otorgar subsidios a las empresas públicas a través de exoneraciones tributarias. Un abuso de este tipo de medidas puede generar una pérdida a los tenedores de deuda pública y es por eso que el Estado, si desea profundizar la desdolarización, deberá tomar recaudo de lo que hace y cómo lo recoge en el IPC.

Autores: HORACIO BAFICO / GUSTAVO MICHELIN
Fuente: El País Digital