23 sept 2013

¿Hay demasiados jefes?

Hoy en día, hay millones de gerentes. Incluso algunos que sin tener nadie a su cargo, ostentan un título que aparenta que los tuvieran: un técnico informático se hace llamar un gerente de sistemas, un administrador se hace llamar un gerente de oficina.


Parecemos estamos obsesionados con la gerencia. Cualquier empresario que se respete tiene que tener un MBA (un máster en administración de empresas), una estantería llena de libros de gestión y un vocabulario repleto de frases como "soluciones escalables" o "pensamientos de cielo azul".

¡Pensar que logramos llevar a cabo la Revolución Industrial sin tener ningún MBA! En ese entonces, nadie pensaba en el concepto de gerencia y la palabra misma no se aplicó a las empresas de manera generalizada hasta el siglo XX.

"Hay una serie de significados originarios de la palabra management (dirección o gestión). Uno de ellos tiene que ver con la gestion del hogar, del francés menager", afirma Chris Grey, profesor de estudios organizacionales de la Universidad Royal Holloway de Londres, en conversación con la BBC. 

"Pero también tiene un significado, en la cultura popular de principios del siglo XIX, de deshonestidad".

En su obra "La Riqueza de las Naciones", Adam Smith se hace eco de la desconfianza hacia los mánagers en la época: "No se puede esperar que los directores de las compañías que son gestores de un dinero ajeno lo vigilen con el mismo cuidado con el que suelen vigilan el propio los socios de una empresa".

Cuando cambió todo
A finales del siglo XIX, un ingeniero de Filadelfia, Estados Unidos, llegó con una idea muy clara de lo que significa la gestión: eficiencia.

Frederick Taylor fue el primer consultor empresarial de la historia y la corriente que creó pasó a llamarse administración científica.

Taylor creía que todo proceso podía optimizarse. El trabajador medio, pensaba Taylor, no era muy brillante por lo que la solución era un sistema rígido con un gerente a cargo que lo hiciera funcionar.
"Sólo a través de la estandarización forzosa de los métodos, la adopción de las mejores herramientas y condiciones de trabajo y de la cooperación forzosa, se puede asegurar la aceleración del ritmo de trabajo", afirmó.

Y, a su juicio, "la labor de asegurarse la adopción de los estándares y la cooperación sólo se puede lograr a través de la gestión".

Los apreciados estudios de Taylor de "tiempos y movimientos" se usaron en un principio en fábricas pero no tardaron en llegar a las oficinas.

Su discípulo William Leffingwell comenzó aplicando estos métodos en los trabajadores de oficina a principios del siglo XX. Se llegó a obsesionar con cómo abrían el correo y vio "un montón de pequeños movimientos inútiles" como estirar la mano dos veces para tomar alfileres porque la bandeja donde estaban se había movido un par de centímetros.

También se obsesionó con tener el escritorio ordenado: "Todos los empleados deben aprender el sistema del escritorio y se les debe vigilar de cerca hasta que lo hayan aprendido de memoria", dijo.

"Para asegurarse de que lo están haciendo bien, pregunte de repente por un borrador o una regla u otro elemento que no se usa continuamente y vea cuánto tiempo tarda en encontrarlo. Si no lo encuentra a la primera, sin una mínima pérdida de tiempo, es que no ha aprendido la lección".

Le apasionaban los detalles y llegó a pedirle a uno de sus subordinados que hiciera un estudio para averiguar cuánto tardaba la tinta en evaporarse y descubrió que los tinteros de la variedad que no se evaporaba podían llegar a ahorrar US$1 al año por tintero.

Sin galletas de chocolate
Esta actitud aún se puede encontrar en la mayoría de oficinas hoy en día. Y explica por qué en ocasiones las galletas de chocolate gratuitas se sustituyen por galletas simples. En algún momento, un contador avispado se da cuenta de que se ahorra el doble: las galletas simples son más baratas y también menos apetecibles por lo tanto se comen menos.

Pero en Reino Unido, la administración científica nunca fue acogida con mucho entusiasmo en gran medida porque, al menos en la segunda parte del siglo XX, los gerentes británicos eran en su mayoría amateur.

Tras la Segunda Guerra Mundial, las compañías más reconocidas no fueron administradas por gente que sabía de negocios sino por generales: había uno en la empresa de ferrocarrilles British Railways, otro en la aerolínea British Airways, en la de equipamiento militar Vickers e incluso en la BBC.

Y esos gestores sólo creían en una cosa: la jerarquía. No pensaban que ellos tuvieran nada que aprender y, en parte por eso, la primera escuela de negocios no abrió en Reino Unido hasta 1965, más de un siglo más tarde que en Estados Unidos y otros países europeos.

Y cuando supieron que había una nueva ciencia de la administración desarrollándose en EE.UU., su respuesta fue una carcajada. Ellos tenían sus propios métodos para reforzar el orden vigente en la oficina.

Eso es evidente en la súper elegante oficina del gerente del Banco Barings Bank de finales de la década de 1890 que está expuesta ahora en el Museo de Londres.

El elaborado escritorio está forrado de piel verde y en el suelo, la alfombra es roja. Hay cuadros en la pared y un sombrero de copa en el perchero.

Y lo que me gusta especialmente es que no te deja ninguna duda de quién es la persona más importante en la sala: el mánager tiene una silla de cuero giratoria, en comparación con una pequeña silla para los visitantes.

"Si un funcionario de rango medio entraba a la oficina, probablemente tendría que quedarse de pie", le explica Alex Werner, director de colecciones en el museo, a la BBC. "La silla era para visitantes de otros bancos".

Cargos intermedios

Con el crecimiento de compañías en la primera parte del siglo XX, el avance en la administración no se detuvo. Y con la proliferación de mánagers, algunos de ellos tenían que recibir órdenes de otros superiores también. Ahí surgieron los mandos medios.

Para ser eficaz en ese nuevo rol, eran necesarias algunas cualidades.

Para el sociólogo estadounidense C. Wright Mills, un mánager exitoso tenía que "hablar como un hombre de negocios, de manera competente y tranquila".

En ese entonces no se hablaba de diversidad y menos de autenticidad. Se trataba sólo de estar conforme y trabajar duro.

Según el sociólogo William Whyte, para ser mánager hacía falta una amplia gama de cualidades.

"Hoy en día, el empresario debe mostrar que disfruta de escuchar con empatía a sus subordinados y del trabajo en equipo en la mesa de reuniones", asegura. "No es suficiente con que trabaje duro, también tiene que ser un buen compañero".

Y en esa primera mitad del siglo pasado, el balance entre la vida profesional y personal no existía. Un director de ventas le confesó a Whyte que estaba deseando que sus hijos crecieran para no tener "la sensación de culpabilidad de que les estaba descuidando".

Con la proliferación de los mánagers también surgieron nuevos títulos profesionales que eran una manera de etiquetar a la gente y una forma barata de hacer a los trabajadores felices otorgándoles estatus.

Así lo resumió la revista Office en octubre de 1955: "Si bien es cierto que las funciones del señor Bloggs -un empleado veterano- son, estrictamente hablando, las de un trabajador senior, no le hará ningún daño a la compañía darle el cargo de inspector. Y probablemente el que el señor Bloggs vea su nombre al lado de ese cargo le dará un impulso moral, por no hablar del hecho de que su mujer podrá mencionarlo en sus conversaciones con esa odiosa señora Jones que insiste en recordarle que su marido es el gerente de la línea de exportaciones de la compañía Makepeace and Farraday". 

El culto a la gerencia, con sus leyes no escritas y sus títulos insignificantes, estaba cambiando la forma en la que la gente veía a las oficinas desde fuera. El héroe de ficción ya no era un escriba esquelético sino un mando medio que trabaja en un mundo que podría haber salido de la pluma de Franz Kafka.

CS Lewis lo describé así: "Vivo en la era de la gerencia, en un mundo de administración. El peor demonio ya no nace en esas escenas del crimen sórdidas que imaginaba Dickens. Tampoco surge en campos de concentración ni en campos de trabajo forzado".

"Se concibe (...) en oficinas limpias, alfombradas, cálidas y bien iluminadas por parte de trabajadores encorbatados, con las uñas cortas y perfectamente afeitados que no necesitan levantar la voz para hablar".


Cómo gestionar una empresa de fagots *
Imagínese que un día de invierno su oficina se queda tan oscura que no puede ver las letras en el papel.

Su primer instinto será probablemente levantarse y encender la luz. Pero, espere un momento. ¿Es eso lo más justo para la compañía?

Un buen organizador razonaría así: "En la oficina de al lado está mi secretaria. El costo de su tiempo para la oficina es sólo una séptima parte del mio. Claramente ahorraremos dinero si le llamo para pedirle que encienda la luz". 

¿Ves? Un buen organizador ve a la primera cómo hacer el trabajo de la forma más económica posible.

*Extracto de Cómo Gestionar una Fábrica de Fagots de Nigel Balchin (1934). 

22 ago 2013

LA GEO-LOCALIZACION Y LA INDUSTRIA DEL RETAIL


Cuando comencé a escribir este articulo me vino a la mente mi programa preferido de hace varias décadas que era Connections, una serie de la BBC protagonizada por el historiador James Burke sobre finales de la década del 70 ( conocida esta serie también como Relaciones) , por suerte hoy podemos ver los capítulos en You Tube. En dicha serie diferentes descubrimientos y hechos en el tiempo generaban puntos de inflexión a los efectos de generar un nuevo descubrimiento, una innovación, o simplemente una nueva tendencia y así sucesivamente. Lo que Burke explicaba en las décadas del 70/80 , hoy con los cambios tecnológicos evolucionan a un ritmo vertiginoso que difícilmente nos tomamos el tiempo para analizarlo y menos para comprenderlo, lo aceptamos tal como es.

Por décadas las investigaciones de mercado se basaban en encuestas a los efectos de determinar la zona donde residían los clientes, su nivel socio económico, edades, sexo entre otros datos tomados de una muestra, o simplemente poniendo personas a contar transito por la cercanía del negocio. Luego esto fue relativamente mejorando tomando datos de los clientes, muchas veces a cambio de un beneficio, la realidad nos demuestra que el cliente es reacio de dar su información directamente , y por último las leyes de protección de datos personales dificultan aún mas esta tareas y su uso.

Ahora bien, hoy la mayoría de los clientes por razones que van mas allá de este articulo, han decidido pertenecer a redes sociales como lo es Facebook por ejemplo , en donde deciden hacer público ciertos aspectos de su persona, costumbre, y por otro lado las empresas también aprovechan estas redes , no solamente para dar a conocer su oferta, sino como forma de interactuar con sus clientes, en especial, cuando uno ellos clickea el “me gusta”, allí surge una comunión consentida entre ambos.

Por otro lado ese cliente puede habilitar el recurso de “localización” , muchas veces descuidadamente o por la simple razón, que no le importa reservar ese dato. A lo que tenemos que sumar el uso cada vez más común de smartphones , y el costo decreciente de tener conexión con internet en el móvil.

 En resumen ¿Como se puede relacionar todo esto ?, Por un lado nuestro cliente pertenece a redes sociales, en esas redes sociales también como retailers estamos presente, generamos el vinculo a través del enlace consentido por ambos , por razones de comunicacion nuestro cliente cada vez mas tiende a tener smartphones, y con la posibilidad cada vez accesible al acceso de internet móvil, la conjunción de todos estos factores, le permite al retailer conocer a tiempo real donde se encuentra su cliente, por donde circula y que hace, todo un sueño contar con esta información, ahora accesible mediante la tecnología.

En particular la herramienta Facebook Home ® , permite a Facebook dominar la pantalla de inicio del Smartphone de un cliente. A través e las redes sociales, también el retailer puede saber la preferencia de sus clientes ( aquellos que le dieron click en “me gusta” ), su preferencia con otros retailers, y las interacciones que realizan con estos.

 No sería de extrañar que en el futuro ante la cercanía de un cliente a una de las tiendas, enviarle mensajes personalizados con ofertas, en este caso no estamos invadiendo su privacidad, ya que el cliente generó esa relación con nuestra empresa a través de la red social, y hasta quizás no perciba que sabemos que está próximo a una de nuestra tiendas, y aun mas, hasta le podríamos enviar promociones y/o mensajes si lo detectamos en la tienda de nuestra competencia. En cierta forma nos permite también conocer como nuestro cliente interactúa con otros comercios.

 No solamente FaceBook sabe de nuestra localización si se lo permitimos, sino hay que hay otras aplicaciones en especial  los GPS para los smartphones, donde necesariamente le tenemos que autorizar nuestra ubicación para que nos guíe a un destino, o nos diga un restaurante , farmacia o estación de servicio próximo, en la actualidad esta información los retailers lo ponen en el sistema en forma estática, no sería de extrañar, que comience a ser esta información dinámica, esta todo dado para que así sea.

Un Smartphone dice mucho de nosotros, nuestros contactos, nuestros mensajes, emails, navegación en internet, redes sociales, nuestra música, nuestras fotos, nuestra intimidad y donde nos encontramos.

Dame tu Smartphone, y sabre quien eres....

Autor: Cr. Pablo Freyer, MBA
Director LD4


27 jul 2013

Salarios uruguayos compiten en la región

Atractivo para invertir. Remuneraciones de gerentes y mandos medios están a mitad de tabla en América del Sur. En comercial, administración y finanzas Uruguay está entre los más altos





Pese a la sostenida suba de salarios, las remuneraciones de gerentes y mandos medios de Uruguay son competitivas en América del Sur, lo que las multinacionales ven como un atractivo para instalarse aquí y exportar servicios a otros países.
Son pocos los cargos en los que el costo de los recursos humanos uruguayos (en esos niveles jerárquicos) ocupa el podio en la región, según las remuneraciones netas relevadas por la consultora PwC en nueve países (todos sudamericanos, excepto Costa Rica). Los montos corresponden al salario monetario percibido en un año.
Los datos, a los que accedió El País, revelan que los salarios pagados en Uruguay a mandos medios están entre los más altos en la región lo que no ocurre en cargos gerenciales. De hecho, la remuneración de los gerentes generales es de las más bajas: la sexta en el ranking regional, que lidera Perú (ver cuadro en página A21).

Mientras que pagarle a un gerente general en Uruguay cuesta unos US$ 154.992 por año, en Perú el monto es 79% mayor, en Chile un 43% superior y en Argentina un 36% más.

Las brechas también aparecen en las distintas gerencias de área, con excepción de la comercial donde Uruguay lidera la tabla con una remuneración anual de US$ 110.739. La que más se le asemeja es la de Perú, que aún así es 7,6% inferior. De hecho, el área comercial es en la que mejor remunera Uruguay también en las jefaturas (US$ 62.342).
Pero en otras áreas gerenciales, como la de sistemas, Uruguay tiene el quinto nivel salarial más alto de la región (US$ 65.744). Es un 18% más bajo que el del líder, Chile, y también que los de Perú, Argentina y Costa Rica.
El país también ocupa la quinta posición al comparar las remuneraciones de gerentes de recursos humanos. En Uruguay son US$ 67.294, un 21% menos que en Chile, que también tiene el salario más alto de la región en esta área gerencial.
La gerencia de producción tiene en Uruguay el cuarto salario más alto (US$ 81.957), aún así un 6,3% por debajo del líder Costa Rica y también detrás de Colombia y Perú.
El país sí ocupa el podio de remuneraciones más elevadas en administración y finanzas, con gerentes remunerados con US$ 83.328 anuales. De todos modos, ese sueldo es un 12% más bajo que el de Perú y 8% inferior al de Costa Rica.
Este panorama muestra que pese a los aumentos de salarios de los últimos años que elevaron los costos de las empresas locales, Uruguay sigue siendo competitivo en este aspecto como plataforma para que diversas multinacionales se interesen por instalarse para desde el país exportar servicios a otros de la región.
INTERÉS. "Hemos recibido algunas empresas interesadas", dijo a El País la gerente de selección de personal de PwC, Geraldine Delfino. Lo que consultan en general es "la capacidad del país de proveer la dotación de personal que requerirían en caso de instalarse, los costos, la regulación laboral y el relacionamiento sindical", afirmó Delfino.
De hecho, solo Paraguay, Bolivia y Ecuador tienen salarios inferiores a los de Uruguay en todas las jerarquías y áreas relevadas por PwC. Además, los de Colombia son más altos que los de Uruguay en solo cuatro de los 11 cargos (gerente general, gerente de producción, jefe de administración y finanzas y jefe de recursos humanos) y los de Costa Rica en cinco cargos, principalmente gerencias (general, de administración y finanzas, de producción y de recursos humanos).
El gerente de la consultora Advice, Federico Muttoni, indicó que los países con economías de mayor tamaño en general tienen remuneraciones más altas que los pequeños porque el tamaño de las empresas (sus ventas), el mercado al que venden, los equipos y estructuras internos, la extensión geográfica y el número de sucursales también es mayor.
"En todas las gerencias se gana menos en Uruguay que en Brasil y Chile. Con respecto a Argentina, se ha dado el caso de que a pesar de ser una economía muy grande, algunos salarios vienen perdiendo competitividad de forma sostenida, y se han reducido diferencias que en el pasado resultaban mayores", dijo Muttoni a El País.
Además, el experto señaló que el crecimiento sostenido de Colombia y Perú genera "cierta tensión" en el mercado laboral y esto afecta el nivel de los salarios en general, "así como también las remuneraciones gerenciales".
Para Muttoni, los sueldos de cargos operativos son "menos competitivos". El gerente de Advice indicó que al menos desde 2008 la consultora trabajó con "varios start-ups (empresas que se inician) y compras de empresas por parte de grupos extranjeros en el país" en diversos sectores, como la industria manufacturera, el sector agropecuario, el financiero o el de servicios. Aun así, dijo que en el segundo semestre de 2012 se notó "cierto enlentecimiento y han bajado las consultas".
En cuanto a las remuneraciones de las jefaturas, además de tener el nivel más alto en el área comercial, Uruguay es segundo en la de sistemas (US$ 46.112) y también en la de producción (US$ 40.111), 12% y 8% inferior a las de Chile, respectivamente. En tanto, Uruguay ocupa la quinta posición regional en salarios de jefes de recursos humanos (US$ 29.902) y de administración y finanzas (US$ 32.586).
PROS Y CONTRAS. Al disertar en un seminario la semana pasada sobre por qué invertir en Uruguay, el gerente de Promoción de Inversiones de Uruguay XXI, Roberto Bennett, afirmó que en términos de costos laborales "Uruguay está ubicado muy competitivamente con respecto a otros países de la región". Por su parte, Muttoni dijo a El País que los factores positivos de Uruguay en materia de recursos humanos son "una buena calificación general y un idioma español neutro", pero añadió que el tamaño del país y su población "algunas veces juega en contra de proyectos que necesitan mucha gente". Como otra debilidad de importancia para la inserción global, mencionó que el idioma inglés no es una segunda lengua generalizada.
Al margen de los recursos humanos, Bennett indicó que los aspectos que favorecen la inversión o instalación en Uruguay son la estabilidad política y social, la solidez macroeconómica, la apertura comercial, la ubicación estratégica y el favorable clima de negocios.
En este sentido, recordó que entre 2005 y 2011 la economía creció 6% anual en promedio y que el Producto Interno Bruto per cápita, que en 2005 era de US$ 9.695, este año cerrará en unos US$ 15.000 y en 2015 llegará a los US$ 19.500.
En referencia al posicionamiento del país como exportador de servicios a la región y el mundo, Bennett remarcó que esas ventas de turismo, transporte y otros servicios (informáticos, empresariales y financieros, por ejemplo) "se multiplicaron por seis los últimos años".
También resaltó como ventaja las "buenas conexiones fluviales" con la región y que la distancia a las principales ciudades es de entre 12 y 96 horas por vía terrestre y de una a tres horas por vía aérea, incluido el tiempo en aduanas. Todos estos factores también inciden en la decisión de las multinacionales de instalarse en Uruguay.
Fuente: El País Digital